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Blanqueamiento Dental e Higiene

La limpieza dental consiste en la eliminación de la placa bacteriana, depósitos de sarro y manchas que se acumulan sobre los dientes. El objetivo es evitar la aparición de caries y otros problemas en encías y huesos.

Una sonrisa bonita es la mejor carta de presentación. Hay que cuidarla día a día. Una buena higiene bucal es básica para prevenir enfermedades en la boca. Para ello se necesita llevar una correcta rutina de higiene mediante el cepillado, la seda dental y el uso de enjuague bucal. Además, hay que controlar la cantidad de azúcares que tomamos. Nuestros dientes deben estar limpios a lo largo de todo el día.

No obstante, cada 6 meses es recomendable, según afirman los expertos, hacerse una limpieza bucal profesional en una clínica dental especializada.

El color de un diente viene determinado, desde que nacemos, por la tonalidad del núcleo del diente (dentina) y por la transparencia y capacidad de refracción de la luz por el esmalte.

El color del núcleo no se altera, sin embargo, con el tiempo el esmalte se va tiñendo a base de sustancias colorantes como pueden ser el tabaco, los pintalabios, el café, el té, el tomate, etc.

En consecuencia, el blanqueamiento dental consiste en eliminar del esmalte, por medio de sustancias químicas, todas aquellas partículas que alteran su color original.

El blanqueamiento dental es una técnica sencilla, poco invasiva y económica para aclarar sus dientes y así conseguir una sonrisa más joven y luminosa. Se realiza mediante la aplicación de un gel de peróxido de hidrógeno especialmente formulado para eliminar las manchas o decoloraciones de los dientes naturales.

La activación de este gel en la clínica con una lámpara de luz LED (luz fría) proporciona mayor efectividad del producto con menores efectos secundarios, propios de otras técnicas de blanqueamiento, como es la sensibilidad dentaria.

  • No modifica la forma de los dientes.
  • No afecta a las restauraciones previas del diente por lo que, si tiene coronas o empastes, éstos tendrán que ser sustituidos al final del tratamiento.
  • No se recomienda en pacientes que presentan enfermedad periodontal. La boca tiene que estar sana antes de empezar, libre de caries e inflamación de encías.
  • No se recomienda el tratamiento durante el embarazo y la lactancia.

Se trata de una discoloración del tejido dentinario que se produce durante la maduración de los tejidos del diente. Habitualmente aparece en bandas grisaceo-amarillentas de mayor o menor intensidad. El blanqueamiento externo consigue aclarar el diente y darle mayor luminosidad pero en tinciones muy intensas muchas veces persisten las bandas horizontales.

En función del grado de tinción es posible que el blanqueamiento externo del diente no sea suficiente para satisfacer nuestras expectativas. En ese caso podemos recurrir además a las carillas de composite o porcelana que recubren la superficie del diente.

Ocurre frecuentemente por un traumatismo, endodoncia antigua, caries, obturaciones antiguas de amalgama o filtradas por caries. Lo primero que haremos es tratar la patología que sufra el diente. Después se realizará un blanqueamiento interno en la clínica con el que conseguiremos el tono más parecido posible al diente adyacente.

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